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miércoles, 29 de febrero de 2012

Espinelves y arbreda Mas Joan

A medio kilómetro del pueblo de Espinelves, junto a la carretera que lleva en el Eix Transversal, se encuentra la concentración de árboles monumentales más grande de Catalunya.


Se trata de la arboleda de Masjoan donde podréis encontrar 58 especies diferentes de coníferas, algunas de las cuales superan los 40m de altura, como el abeto más alto del país, con 43m. También destacan un conjunto de secuoyas, la más alta de las cuales mide 44m y tiene un diámetro de 201cm. Siete de estos ejemplares han recibido la catalogación de árbol monumental por parte de la Generalitat de Catalunya.


Masjoan es una masía del siglo XII donde la familia Masferrer reside desde 1710. El arboretum de Masjoan fue creado principalmente por Mariano Masferrer Rierola (1856-1923) eminente naturalista y botánico que estudió profundamente la fauna y flora de las Guilleries. El sobrino de Mariano Masferrer, Jesús Masferrer Torrent (1918-2006) promovió la introducción de coníferas como el abeto Douglas y el abeto de Masjoan (Abies Masjoan), que descubrió él mismo.

La entrada al recinto cuesta 2 €.

Para màs información:

tlf:646.27.50.90

e-mail:
masjoan@terra.es

Al lado de "l'Arbreda de Masjoan" encontramos el bonito pueblo de Espinelves, Espinelves es un pueblo de la comarca de Osona, pero perteneciente a la demarcación de Girona. Es popular por su entorno natural, su iglesia románica y su peculiar especialidad en abetos de Navidad. Espinelves está situado dentro del bosque más grande de Cataluña, en la zona del Montseny-Guilleries, en plena montaña y cerca del mar. Es una zona con frescas arboledas, aguas limpias y aire puro. El paisaje, que conjuga todas las tonalidades del verde, complementa toda la suma de elementos que hacen de este lugar un paraíso para el visitante.



Está a 84Km. de Barcelona, 21 de Vic y 45 de la Costa Brava. En el mismo Eje Transversal entre Vic y Girona. El pueblo, a 750m. de altitud, está situada entre el Coll de Ravell y el Coll del Buch, cubierto de bosques donde impera el silencio, la paz y la quietud, y donde los parajes son dignos de admirar.


















martes, 12 de julio de 2011

Far Tossa de Mar

Desde tiempos inmemoriales, los faros han sido la luz y la guia de navegantes y marineros. En medio de la inmensidad azul, una luz en la costa suponía encontrar el camino, salvar los escollos, vislumbrar la costa... en definitiva, la llegada a buen puerto.

Desde los primeros faros de la historia hasta los mas actuales, su función ha sido vital para todos los navegantes. Los faros, vigías inmóviles de la costa, despiertan al atardecer con el primer destello de su làmpara. Cadenciosamente, su luz arrulla la mar y a todo aquel que quiera conocer sus misteriós y sus caminos.

En el punto más alto del casco antiguo, justo sobre un acantilado que se alza unos 70 m sobre el nivel del mar, hallamos el far de Tossa que data del año 1917. En este punto se erigía antaño un torre de vigilancia medieval que, desafortunadamente, ya no se conserva.



El patrimonio cultural que hoy día representan los faros, junto con su carga simbólica, son los ejes sobre los que pivota el Centro de Interpretación de los Faros del Mediterráneo. El Centro de Interpretación de los Faros del Mediterráneo, ha sido concebido para explicar de manera muy didáctica y sensorial todo lo que representan y han representado los faros a lo largo de la historia. Se trata de uno de los espacios culturales y lúdicos más interesantes y novedosos de la Costa Brava. Su entorno privilegiado y los contenidos que en él se desarrollan lo convierten en un referente en el mundo del patrimonio marítimo, concretamente en el mundo de los faros.

El discurso museográfico, comprensible para todos los públicos, tanto en lo concerniente al contenido como por su versatilidad lingüística, hacen del Centro de Interpretación de los Faros del Mediterráneo un equipamiento asequible para todo tipo de público, tanto si se trata de visitantes foráneos como autóctonos.


La visita al Faro de Tossa os adentrará en el mundo de los faros de manera sensorial, didáctica y emotiva. Los espacios que encontraréis ponen de manifiesto alguno de los aspectos más relevantes de la tecnología y la personalidad de los faros, así como de su historia y de su evolución. La vida de los fareros, la arquitectura de los faros, las primeras señales de fuego, la literatura y los faros, el cine... Será un paseo sensitivo por uno de los mundos más ricos del mar: los faros.

Centre d'interpretació dels fars de la mediterrània

Paseo de la Vila Vella, 5-9.
De martes a domingo: desde las 10 de la mañana a las 8 de la tarde.
Entrada ordinaria:        3 €
 

lunes, 13 de junio de 2011

Monestir Sant Pere de Rodes

El origen del monasterio se encuentra envuelto por leyendas, que unidas a los interrogantes arqueológicos e históricos, hace que el lugar tenga un cierto aire de misterio. Estas leyendas hablan también del cuerpo, o de las reliquias, de san Pedro y de otros santos, depositadas en este lugar desde la antigüedad.

Según la leyenda, naufragaron en la bahía cristianos que venían de Roma y prometieron la construcción del monasterio como ofrenda a Dios en este lugar. La doctrina cristiana entiende Sant Pere de Rodes como uno de los más significativos monasterios. La primera mención oficial del monasterio data del año 878.


Fue restaurado a raíz de la publicación del libro que presentó el hallazgo y análisis de un reducido maletín conteniendo reliquias identificables como de san Pedro Apóstol, las cuales en el año 610 fueron alejadas por mar de la ciudad de Roma donde habían sido veneradas en la subterránea cripta ("la Confesión" bajo el altar) de San Pedro del Vaticano. Allí nunca regresaron.

Dentro de un "maletín" decorado con láminas de hueso, y envuelto con un delantal a la medida del pontífice Gregorio I "El Magno" había diminutos relicarios. Además incluyó en su interior una ara portátil (con inscripciones) destinada a celebrar misa los religiosos custodios durante su travesía marítima, cuando Roma estuvo seriamente amenazada por una invasión oriental.
El lote de relicarios (sin tapa) fue accidentalmente recuperado justo doce siglos después de su ocultación en el muro de la cripta subterránea bajo el altar mayor de Sant Pere de Rodes.


Tuvo una gran vitalidad hasta el fin del siglo XIV, pero luego entró en franca decadencia, con la relajación de la vida comunitaria, falta de donaciones a favor del monasterio ... lo que hay que añadir los efectos de la peste negra (1345), que se llevó a veinticuatro monjes. El miedo a la piratería hizo que el lugar se fortificara.
A partir del 1447 el centro fue dirigido por abades comendatarios, lo que agravó su decadencia. En 1654 el lugar se abandonó durante seis años debido a la guerra, hecho que marca el inicio del expolio de sus bienes. Los efectos de los enfrentamientos bélicos con los franceses llevaron a sucesivos saqueos. La Biblia de Rodes, ahora en la Biblioteca Nacional de Francia, fue expoliada en 1693.
En el siglo dieciocho se llega a un estado de decadencia total. En 1726 es nuevamente saqueado y en 1798 la comunidad se traslada a Vila-sacra y de ahí a Figueres (1809).

Las excavaciones arqueológicas posteriores a 1990 dieron muy buenos resultados, promoviendo incluso la restauración de todo el complejo abacial, y en especial la iglesia.

Hasta descubrirse las dichas reliquias, era imposible justificar las vastas dimensiones de la iglesia y del monasterio, al ser un sector muy aislado en la costa del Golfo de Roses, pero posteriormente se hallaron allí varios tesoros: Monedas de oro y plata, antiguas baldosas de cerámica, e incluso pinturas románicas en los muros de un claustro inferior, desconocido hasta mediados del siglo XX.


Lo cierto es que junto al monasterio se conservan unas estructuras de origen muy antiguo, posiblemente romano, y que de este lugar proceden pequeños fragmentos marmóreos decorados, de aquella época, reutilizados más adelante
Cómo llegar

Al monasterio se llega en coche por la carretera del Port de la Selva o de Vilajuïga. Numerosos senderos también conducen allí. El camino que parte de la Vall de Santa Creu, aunque siendo un poco difícil, nos parece especialmente recomendable.